Conocí al pequeño Principito cuando era muy pequeña, me gustó. Me gustó su manera sencilla de ver la vida. No sabía en ese momento cuánto aprendería de él, ni cuántas veces me refugiaría en sus páginas para traer paz a mi alma, encontrándome siempre con algún nuevo mensaje que me había pasado desapercibido.
Es una lástima que ya casi nadie sea capaz de ver con el corazón ni de valorar las sencillas cosas de la vida.
Yo, por mi parte, seguiré luchando a contracorriente e invitando a los que me rodean o a los que por casualidad se cruzan en mi camino que intenten ver con el corazón aquello que permanece oculto a nuestras miradas.
jueves, 16 de abril de 2009
Ver con el corazón...
Publicado por Sherezadhe en 14:14
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